“El sexismo es similar al racismo; los dos son tipos de discriminación”
Iniciar el recorrido para incorporar el enfoque de género en el Manual de Convivencia Escolar (MCE), que aporte a disminuir la violencia contra las mujeres, implica que se tenga en cuenta varios aspectos, entre ellos, el rol orientador y coordinador del Comité de Convivencia Escolar (CCE), quien debe establecer un plan de acción donde involucre al grupo de acudientes (madres, padres, abuelas, tías, hermanos, hermanas mayores), estudiantes, docentes, docentes directivos y personal administrativo. Es importante mencionar que se deben aprovechar los espacios de actualización del MCE, que según la Ley 1620 de 2013, se debe hacer cada año, teniendo en cuenta las acciones acertadas, los aprendizajes y/o las nuevas normas que van surgiendo en dicho tema:
“En términos prácticos, lo que se pretende es aprovechar esta oportunidad que dan las disposiciones normativas para que los EE realicen un alto en el camino, reflexionen sobre el ejercicio de los DDHH, DHSR y la convivencia, revisen de manera colectiva lo que está ocurriendo en su contexto y tomen decisiones para la construcción de acuerdos.
Este proceso de actualización forma parte de la revisión anual que debe realizar la comunidad educativa en sus procesos de mejoramiento continuo. Lo anterior, porque los pactos que constituyen el manual de convivencia, al ser construidos de manera colectiva, responden a la manera cómo las personas que conforman la comunidad educativa se relacionan y, por lo tanto, deben ser revisados y refrendados continuamente. Por ejemplo, hay situaciones que afectan la convivencia escolar, como el ciberacoso, que hace algunos años no ocurrían en los EE y por lo cual no se planteaba un protocolo específico para su manejo en la escuela dentro del manual. Actualmente, es necesario contar con este protocolo para responder de manera adecuada frente a esta nueva situación que afecta a la comunidad educativa.”
Con base a lo anterior, podemos citar ejemplos de elementos a tener en cuenta en la actualización o ajustes del MCE, como la necesidad de construir protocolos de prevención y atención de las violencias basadas en género, (entre ellas las que se ejercen contra las mujeres por el hecho de ser mujeres) y la inclusión de los derechos humanos de las mujeres, de las personas diversas, resolver los conflictos pacíficamente, entre otros.