Androcentrismo
“El androcentrismo es la visión del mundo que sitúa al hombre como centro de todas las cosas. Esta concepción de la realidad parte de la idea de que la mirada masculina es la única posible y universal, por lo que se generaliza para toda la humanidad, sean hombres o mujeres. El androcentrismo conlleva la invisibilidad de las mujeres y de su mundo, la negación de una mirada femenina y la ocultación de las aportaciones realizadas por las mujeres.”
Brechas de género
“En la mayoría de las sociedades, las mujeres sufren desventajas sociales y económicas debido a la diferencia en la valoración de lo que supone “masculino”. Esos diferenciales en el acceso, participación, acceso y control de recursos, servicios, las oportunidades y los beneficios del desarrollo se conocen como brechas de género. El análisis de las brechas de género permite ver el alcance de las desigualdades en todos los ámbitos”.
Currículum formal
Consiste para la profesora o el profesor en transmitir el “saber cultural” con la formulación y la codificación correspondiente a tal intención didáctica. El currículo formal o propuesto, entonces consiste en la creación y planificación del proceso de enseñanza-aprendizaje desde un enfoque teórico/pedagógico determinado, que posee su estructuración metodológica en cuanto a fines, recursos, técnicas y condiciones contextuales académicas, e institucionales. La creación de dicho currículo responde a las preguntas pedagógicas “¿qué se enseña? y ¿para qué se enseña?”
Currículum real
Implica una negociación entre docentes y alumnos: los contenidos que el profesorado pretende transmitir, las características y estilos de aprendizaje del grupo que los irá adaptando.
Currículo oculto
La sociología de la educación llama “currículo oculto” a aquellos aspectos no explícitos del currículum real. Al unificar los conocimientos y objetivos educativos tanto para niñas como para niños se mantienen actitudes del profesorado, mensajes en un lenguaje sexista, textos y conocimientos androcéntricos. Es decir que, aunque la intención es proporcionar una educación en igualdad, persisten de forma no evidente ciertos elementos que marcan la infravaloración y dependencia de lo femenino a lo masculino.
Existe, sin embargo, una variante más: el currículum oculto, por omisión. Algunos aspectos de la realidad parecen no tener cabida en el sistema educativo, pero contribuyen sin duda a la formación de los chicos y chicas, de forma subliminal. Se trata del “territorio de los silencios”. Obviar algunos temas de estudio (la diversidad de opción sexual, las características culturales, el derecho sobre la propia vida, etc.) es otra forma de educar. Siguen existiendo demasiados temas tabúes en este aspecto, que van calando en los alumnos y alumnas, por defecto, o por simple contraste entre la realidad o su representación en los medios de comunicación a su alcance y la enseñanza deficitaria de la escuela.
Por otra parte, en este currículum no explícito, y esta vez por acción, deberemos incluir todo aquello que nuestros alumnas y alumnos perciben pero, que no les enseñamos: nuestras actitudes, lenguaje no verbal, concepto de lo proxémico, reacciones ante situaciones determinadas. Y también nuestro dominio lingüístico, nuestro concepto de la cortesía, del respeto, y una larga lista de etcéteras. Por ejemplo, Quienes son padres y madres se han sorprendido más de una vez ante algunas reacciones de sus hijos e hijas o en el manejo de ciertas palabras (que no les habían enseñado) pero que repiten en el mismo tono y con más gracia que el adulto que las había pronunciado.
En el caso de las alumnas y alumnos, la situación se repite. Olvidando los y las profesoras a menudo que, para bien o para mal, son también espejos en los que se reflejan. Un comentario poco afortunado oído por ellos se comentará, se repetirá y ayudará a crear estereotipos difíciles de borrar. Se confunde a menudo, el poder con la autoridad, ésta última no es sólo sinónimo de disciplina sino de responsabilidad y depende en gran parte de las actitudes docentes, el desmontar o afianzar prejuicios y comportamientos de desigualdad.
Enfoque de género
“El enfoque de género es una herramienta de trabajo, una categoría de análisis con base en las variables sexo y género, que permite identificar los diferentes papeles y tareas que se le han asignado a hombres y mujeres en la sociedad, reconociendo además, las causas que lo producen y algunas estrategias para el cierre de brechas producidas en todas las esferas sociales. Ubica la problemática no en las mujeres o los hombres, sino en las relaciones socialmente construidas sobre el poder y la exclusión.
El objetivo del enfoque de género ha sido incorporar la perspectiva de género en los distintos niveles y etapas que conforman el proceso de formulación, ejecución y evaluación de las políticas públicas, de manera que las mujeres y los hombres puedan beneficiarse del impacto de la distribución de los recursos y no se perpetúe la desigualdad. En última instancia, es una opción política puesto que nos enfrenta al reconocimiento de que la realidad es vivida de manera diferente por hombres y mujeres, con amplia desventaja hacia las mujeres, y nos compromete con la transformación de las inequidades”.
El enfoque de género entonces, contribuye a explicar y ampliar aspectos de la realidad que anteriormente no habían sido tomados en cuenta, y es aplicable a todos los ámbitos de la vida: laboral, educativo, personal, etc.
Enfoque diferencial y de género
“El enfoque de género hace parte del enfoque diferencial, y siguiendo la connotación dada en la definición anterior, al ser aplicado como método de análisis hace visible la calidad de la relación entre hombres, mujeres y otras identidades (travestis, transexuales, transformistas y género fluido) y cómo estas facilitan determinadas acciones que tienen que ver con sus capacidades, necesidades y derechos. Desde una postura conceptual para este enfoque, el género es una construcción social de patrones culturales relacionada con la subjetividad. Hace relación a la idea que tenemos de cómo ser hombre o cómo ser mujer, en ese sentido no hay que confundirlo con la orientación sexual que visibiliza a personas homosexuales, heterosexuales o bisexuales.
En sociedades patriarcales y machistas como la nuestra el enfoque de género tiene como finalidad buscar soluciones a problemas tales como: la persistente y creciente carga de pobreza sobre la mujer, el acceso desigual e inadecuado a la educación y la capacitación, el acceso inapropiado a los servicios sanitarios y afines, las violencias contra la mujer y la escasa participación política, la disparidad entre hombre y mujeres en el ejercicio del poder, la persistente discriminación y violación de los derechos de las niñas”.
Equidad
“La equidad tiene como propósito último contribuir a lograr la igualdad, por encima de las diferencias que puedan existir, cualquiera que sea la naturaleza de esas diferencias que puedan crear desventajas para unas personas frente a otras. La equidad se hace presente en el trato que se brinda a las necesidades e intereses de las personas que son diversas o diferentes. Se hace posible cuando el trato que se da a las personas está basado en la consideración justa de las necesidades e intereses impuestos por la diferencia, de manera que ese trato justo permita lograr que la igualdad de derecho o de jure (la que está en la ley, en la norma) se haga real, se exprese en los hechos, aun cuando las personas presenten diferencias.
La equidad es lo que va a permitir dar trato diferente a quienes están en desventaja, para que tengan la posibilidad de lograr sus objetivos comunes en condiciones de igualdad frente a las otras personas. Por eso la equidad supone trato diferencial a favor de quienes están en desventaja, tal como lo planteó hace más de treinta años John Rawls”. Aunque parezca una diferencia sutil, conviene señalar que el trato diferenciado es el instrumento que posibilita la equidad; la equidad es la resultante del trato diferenciado"
Equidad de género equivale a justicia
“Es dar a cada cual lo que le pertenece, reconociendo las condiciones o características específicas de cada persona o grupo humano (sexo, género, clase, religión, edad). Es el reconocimiento de la diversidad...” sin que esto implique razones para discriminar. De esta forma la equidad de género, entendida como el conjunto de características o rasgos culturales que identifican el comportamiento social de mujeres y hombres, lo mismo que las relaciones que se producen entre ellos, deben basarse sobre relaciones de equidad; es decir, que cada cual (hombre y mujer en el plano individual o colectivo) reciban en su justa proporción lo que como seres humanos les corresponde de acuerdo con las necesidades y condiciones que les impone determinado contexto social y temporal. La equidad entonces, como principio, es condición indispensable y necesaria para lograr la igualdad de género, de ahí que se le considere como elemento complementario de esa igualdad”.
Género
“Categoría de análisis que hace referencia al tipo de relaciones que se establecen entre hombres y mujeres de una sociedad particular, con base en las características, los roles, las oportunidades y las posibilidades que el grupo social asigna a cada uno de aquellas y aquellos. En este sentido, identifica diferencias y relaciones determinadas culturalmente, susceptibles de ser transformadas, y no particularidades biológicas, determinadas por el sexo”.
Sexismo
El sexismo se refiere a todas las prácticas y actitudes que promueven un trato diferencial de las personas a razón de su sexo biológico, del cual se asumen características y comportamientos que se esperan de mujeres y hombres. Las prácticas sexistas afectan principalmente a mujeres como consecuencia de las condiciones culturales y sociales que se han determinado en la historia de la humanidad poniéndola en un lugar de desigualdad casi por naturaleza.
Sexo
En sistema sexo/género (Rubin, 1986) se entiende que el sexo es una realidad biológica en la cual una serie de características anatómicas producen diferencia entre los seres humanos.
Roles de género
Creencias compartidas por una sociedad sobre el género y que son aplicadas a las personas de acuerdo con su sexo socialmente identificado. (Eagly, 2009). Los roles de género “apropiados” son definidos por esas creencias compartidas sobre las diferencias entre los sexos, son productos históricos y culturales. (Blackstone, 2003).
Estereotipos de género
Relacionados directamente con los roles, los estereotipos pueden definirse como los aspectos descriptivos de los roles, ya que representan los atributos de un sujeto que “hace parte” de un grupo específico (Eagly & Mlandinic, 1989)
Intersexualidad
Todas aquellas formas en que la anatomía sexual no corresponde con el binario macho/hembra. (CIDH, 2016). El pseudo-hermafroditismo es la forma más común con que se conoce la intersexualidad en los seres humanos.