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Glosario de términos

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Sexo

El concepto sexo hace referencia a las características de orden biológico que diferencian unos cuerpos de otros. Así, el sexo hace referencia a la configuración de las corporalidades en razón de tres características principales: lo cromosómico, lo gonadal y lo genital.


Sexo aspecto Hembra  Intersexual Macho
Cromosómico XX

XXY, XYY, XXX, XY , XX

XY
Gonadal  Estrógenos en mayor medida; progesterona, testosterona en menor medida. Caracteres secundarios que se producen según la configuración gonadal de cada cuerpo. Testosterona en mayor medida; estrógenos en menor medida.
Genital Ovarios, útero, trompas, conducto vaginal, vulva, vello púbico, labios menores, labios mayores, entre otros.

Configuraciones Genitales externos que pueden incluir aspectos de los otros sexos o “ambigüedad” en estos.

Testículos, próstata, uretra, escroto, vello púbico, pene.

En esta tabla podemos evidenciar que la configuración de los cuerpos es más compleja, que lo que nos han enseñado tradicionalmente, no existen solo dos sexos, ni hay una única forma de ser según lo que sobresalga en la entrepierna. La intersexualidad existe y las discriminaciones y mutilaciones que históricamente se han realizado a personas intersexuales desde el desconocimiento deben detenerse, pues se viola, entre otros derechos, el derecho a decidir en el propio cuerpo. Para profundizar en este tema te invitamos a que visites la siguiente página: www.mulabi.org/Interdicciones2.pdf


Género

El concepto género lo entendemos como el conjunto de construcciones socioculturales que determinan las formas de ser hombres o mujeres en una cultura y tiempo específicos. Estas construcciones no son fijas, sino cambiantes y transformables.  Pero, muchas de estas construcciones socioculturales históricas han sido naturalizadas y son el sostén de múltiples discriminaciones que han afectado de manera negativa los proyectos de vida de niñas, mujeres y otras personas que no cumplan los roles socioculturales establecidos y han hecho posible un modelo de masculinidad basado en la dominación y la opresión que daña a quienes lo ejercen y a las personas a su alrededor.

El género se refiere a la construcción social y cultural de lo que debe ser o hacer un hombre (masculinidad) o una mujer (feminidad) en la cultura la cual pertenezca, asignándoles roles sociales preestablecidos.

Roles de género

Son el conjunto de tareas, papeles y actividades que la cultura asigna a hombres y mujeres. Operan como “expectativas” a cumplir para marcar las diferencias respecto a cómo ser, cómo sentir y cómo actuar, lo que hace que se distribuyan funciones, actitudes, capacidades y limitaciones diferenciadas por el sexo y asumidas como atributos naturales. Se convierten en patrones culturales que determinan el deber ser de los hombres y las mujeres y las actividades o funciones a desempeñar.

Exploración: Dialoga con las y los estudiantes, ¿sobre qué otros roles observan en lugares de socialización? Ver Anexo Guías Pedagógicas: 1- Encuentro 1. Conocimiento de sí.

Estereotipos de género

Los estereotipos son ideas fuertemente asumidas por la sociedad, sobre las características que suponemos propias de uno y otro sexo, las cuales se transmiten culturalmente y se convierten en la base para los prejuicios y la discriminación sexual.

Diversidades de género

Son las distintas formas en que las personas construyen una identidad dentro del orden de género, a partir de la percepción que tienen de sí y en relación con su entorno a lo que se le denomina “identidad de género”.

La categoría diversidad de género ha servido para hacer visible la existencia de múltiples formas de construir la identidad de género, que demuestran que las identidades de género no son ni binarias, ni naturales, ni obligatorias.

Identidades de género

Forma de autoidentificación psíquica y social del sujeto dentro del orden de género existente y en relación a los parámetros socialmente establecidos para definir aquello que se considera femenino y masculino.

Se espera que las personas se autoidentifiquen con el género que correspondería a su sexo biológico, sin embargo, no todas las personas se reconocen o se sienten cómodas con la identidad asignada, por lo cual construyen identidades de género como transgénero, transexuales, travestis o aquellas que se reconocen como de género fluido o sin género.

Formas en que las personas se identifican dentro del orden de género

  • Transgénero: Cuando no existe coincidencia entre la identidad de género asignada a partir del sexo biológico y la identidad psíquica de la persona. No todas las personas transgéneras se buscan o se realizan intervenciones corporales; a veces los tránsitos se dan en el autorreconocimiento, en la expresión de género y/o en la apariencia.

  • Mujer transgénero: Personas que fueron asignadas socialmente como varones, aunque en su trayectoria de vida se han auto reconocido y se han agenciado una identidad de género femenina.

  • Hombre transgénero: Personas que fueron asignadas socialmente como mujeres y que a través de su trayectoria de vida se han auto reconocido como hombres y han agenciado una identidad de género masculina.

  • Transexualidad: Persona transgénero que quiere o se realiza transformaciones corporales, buscando una correspondencia entre su identidad de género y el sexo, lo cual incluye procedimientos médicos, hormonales y quirúrgicos.

  • Cisgénero: Cuando existe coincidencia entre la identidad psíquica de la persona y la identidad de género asignada a partir del sexo biológico al nacer. Por ejemplo: 
    • Mujeres Cisgénero: Personas que fueron asignadas socialmente como mujeres y se identifican como tal.
    • Hombre Cisgénero: Personas que fueron asignadas socialmente como varones y se identifican como tal.

Diversidad sexual

Son las múltiples expresiones de la orientación sexual y las diversas formas en que cada persona vive sus experiencias afectivo – eróticas.

Orientación sexual

Es la atracción erótica, afectiva o sexual de las personas. Puede estar dirigida hacia personas del mismo sexo/género y/o hacia personas de un sexo/género distinto al suyo, hacia ninguno o hacia las personas más allá de su sexo/género.

Según el objeto de deseo de las personas (ya sea afectivo o erótico) existen algunas categorías que permiten identificarlas, como:

  • Gay: Hombre que siente atracción erótica y/o afectiva por otros hombres.
  • Lesbiana: Mujer que siente atracción erótica y/o afectiva por otras mujeres.
  • Bisexual: Persona que siente atracción erótica y/o afectiva tanto por hombres como por mujeres.
  • Heterosexual: Persona que siente atracción erótica y/o afectiva por personas del sexo/género opuesto al socialmente asignado.
  • Asexual: Persona que no siente atracción sexual por otras personas, aunque si puede sentir atracción afectiva y otras formas de atracción erótica.
  • Pansexual: Persona que siente atracción erótica y/o afectiva por otras personas sin distinción de su sexo, su identidad de género o su orientación sexual.

Brecha de género

En la mayoría de las sociedades, las mujeres sufren desventajas sociales y económicas debido a la diferencia en la valoración de lo que se supone masculino.  Esos diferenciales en el acceso, participación, acceso y control de recursos, servicios, las oportunidades y los beneficios del desarrollo, se conocen como brechas de género. El análisis de las brechas de género permite ver el alcance de las desigualdades en todos los ámbitos”

Perspectiva de Género

 “La perspectiva de género implica reconocer que una cosa es la diferencia sexual y otra cosa son las atribuciones, ideas, representaciones y prescripciones sociales que se construyen tomando como referencia esa diferencia sexual. Todas las sociedades estructuran su vida y construyen su cultura en torno a la diferencia sexual. Esta diferencia anatómica se interpreta como una cuestión sustantiva que marcará el destino de las personas. Lo lógico, se piensa, es que, si las funciones biológicas son tan dispares, las demás características -morales, psíquicas- también habrán de serlo”.

La introducción de la perspectiva de género conduce a las instituciones educativas a reflexionar sobre las distintas problemáticas que viven las personas en todos los ámbitos, de igual manera a comprometerse a propiciar estrategias que permitan cerrar las brechas de desigualdad, expuestas en situaciones de violencia y discriminación que afectan las relaciones. Generar estrategias de prevención incorporadas desde el sector educativo, espacio propicio para liderar acciones direccionadas a la transformación de imaginarios desde la enseñanza y la práctica pedagógica, a través de la resignificación de la estereotipación sociocultural. 

Es la forma de observar la realidad con base en las variables sexo y género y sus manifestaciones en un contexto geográfico, étnico e histórico determinado. Este enfoque permite visualizar y reconocer la existencia de relaciones de jerarquía y desigualdad entre hombres y mujeres, expresadas en opresión, injusticia, subordinación y discriminación, mayoritariamente hacia las mujeres”.

También podría homologarse con el término “perspectiva de género”, debido a que se define como “el enfoque o contenido conceptual que le damos al género para analizar la realidad y fenómenos diversos, evaluar las políticas, la legislación y el ejercicio de derechos, diseñar estrategias y evaluar acciones...”. Desde este punto de vista, se considera que se trata de una “perspectiva teórico-metodológica”, que implica una forma de ver la realidad y una forma de intervenir o actuar en ella.

La perspectiva de género se caracteriza por ser “inclusiva”, al incorporar al análisis otras categorías como la “clase”, la “etnia” y “edad”; asimismo observar y comprender cómo opera la discriminación, al abordar aspectos de la realidad social y económica de mujeres y hombres con el fin de equilibrar sus oportunidades para el acceso equitativo a los recursos, los servicios y el ejercicio de derechos.

Igualmente, el enfoque de género permite cuestionar el “androcentrismo” y el “sexismo” existente en los ambientes sociales y laborales, al mismo tiempo que propone estrategias para erradicarlos; visibiliza las experiencias, intereses, necesidades y oportunidades de las mujeres con miras al mejoramiento de las políticas, programas y proyectos institucionales; y, por último, aporta herramientas teóricas, metodológicas y técnicas para formular, ejecutar y evaluar estrategias que conduzcan al empoderamiento de las mujeres.

Masculinidad hegemónica 

La masculinidad hegemónica es el conjunto de características, conductas, comportamientos y valores propios del ser hombre en una sociedad determinada que están limitados por las construcciones culturales y sociales como los estereotipos de género, en las cuales se aprenden y reproducen roles preestablecidos. Algunas personas que se identifican como hombres, reproducen estas cualidades generando a su paso violencias que van desde el acoso y la forma más conocida como el piropo, hasta la violencia física, íntima y sexual tanto a mujeres con las cuales se tiene algún vínculo o con mujeres desconocidas. 

Sin embargo, algunas personas identificadas como hombres, se deslindan de la masculinidad hegemónica dando lugar a las masculinidades. Estas masculinidades diferentes y alternas desdibujan esa única manera de “ser hombre” dando pie a otras expresiones de la masculinidad para repensar y problematizar aspectos como la desigualdad, la competitividad, la agresividad, los estereotipos de género e imagen exterior. Estas resignificaciones entregan la posibilidad de ejercer paternidades diferentes, relacionamientos diversos y acompañamientos desde el amor y la apertura del sentir.  

La masculinidad se enseña en la casa, en la escuela y por otros varones, por lo que es clave que en el sistema educativo comience a cuestionarse esta forma de violencia mediante el reconocimiento de las diferentes masculinidades.

Ver anexo Guías pedagógicas Encuentro 2. Conceptos claves en el marco del enfoque de género.

Enfoque de género en la educación

La incorporación del enfoque de género en la educación hace referencia a la promoción y logro de la equidad de género a través de la valoración de las implicaciones que tiene para hombres y mujeres cualquier acción coeducativa, es decir, que desde la legislación, políticas o programas se planifique según las características y experiencias diversas de ambos géneros, prestando especial atención a las desigualdades (Calvo, 2016). 

En este sentido, en el sistema educativo se debe fortalecer la inclusión del enfoque de género en todos sus niveles, tanto en presentación de propuestas a nivel educativo donde se planteen relaciones entre mujeres y hombres no permeadas por roles y estereotipos asociados al género, como en la creación de políticas y programas que busquen la transversalización del enfoque de género en dicho sistema. El enfoque de género en la educación se hace posible desde la coeducación. 

Una enseñanza pensada desde el enfoque de género favorece la formación, el empoderamiento y la construcción de relaciones equitativas entre hombres y mujeres, encaminadas al cierre de brechas existentes y a la erradicación de las formas de violencias contra las mujeres, posicionándose como sujetas de derecho y protagonistas de su propia historia.

De igual manera permite desarrollar definiciones conceptuales y estrategias educativas para impartir en las aulas, en construir materiales didácticos para el trabajo docente orientados a superar la desigualdad genérica en la escuela y libros de texto con lenguaje y contenidos no sexistas, en hacer revisiones de los diseños curriculares y de las prácticas educativas, o en el desarrollo de acciones afirmativas (Plan Departamental para la Incorporación del Enfoque de género en los PEI, 2019).

Pedagogías feministas

Como lo plantea Luz Maceira Ochoa en el texto El sueño y la práctica de sí. Pedagogía feminista: una propuesta esta pedagogía se orienta hacia la decodificación de patrones culturales, sociales, económicos que han sojuzgado históricamente a las mujeres; así mismo busca subvertir ese orden “naturalizado” para edificar un proyecto de sociedad basado en el establecimiento de relaciones de igualdad en todos los ámbitos (2008, pág. 120). 

Dicho de otra manera, las pedagogías feministas, procuran la autonomía, el empoderamiento y la libertad desde varios enfoques (diferencial, de género, de derechos…), enriqueciendo el proceso de aprendizaje como transformación, para alcanzar una educación que no refuerce esquemas, paradigmas y preceptos que intensifican la estereotipación y las relaciones desiguales, jerárquicas y excluyentes de las personas. 

Las pedagogías feministas se diferencian de la coeducación en que tienen una visión más disciplinar desde la pedagogía, otorgando pautas para la reflexión pedagógica y para el accionar dentro de espacios educativos tanto formales como la educación básica, la educación media y la educación superior, así los no formales como los espacios comunitarios, las comunidades de aprendizaje y demás espacios de reunión donde se reúnen un grupo de personas para definir liderazgos y acciones para una ciudadanía plena.

La coeducación

La coeducación es un método educativo a través del cual se incorpora la equidad de género en la educación, reconociendo las potencialidades individuales de niños, niñas, adolescentes y personas adultas en el aula desde la igualdad, para lograr que participen de una ciudadanía plena en derechos y libertades independientemente de su sexo. Según la Federación de mujeres progresistas (2018), la Coeducación va más allá de la educación mixta ya que promueve igualdad a través de la visibilización de lo masculino y lo femenino, valorizando y respetando la diversidad e impulsando la libertad de elección.  Desde el método coeducativo se propone lograr un entorno educativo no sexista y donde puedan transformarse las relaciones entre hombres y mujeres de una forma equitativa, dejando de lado los estereotipos y roles asociados al sexo, para expulsar de las aulas dichas normas sociales. En este sentido, desde la coeducación se busca llegar más allá del aula y transformar la relación entre los actores educativos, el uso del lenguaje, las actividades que se realizan en clase, materiales de estudio y los currículums.

Sororidad- Affidamento

Lograr lo propuesto en las teorías feministas, en términos de construir un orden social, justo y equitativo para hombres y mujeres, implica nuevas formas de relacionamiento entre mujeres, las cuales se enmarcan dentro de lo que se conoce como sororidad y  affidamento, este último término surge en el campo del feminismo de la diferencia de la escuela italiana de Milán, y se refiere a la relación de mediación entre las mujeres, de manera tal que puedan confiar y apoyarse en el reconocimiento del saber de la otra. 

Ambos términos se interesan en la búsqueda de una relación de mutuo reconocimiento de la legitimidad de la autoridad entre las mujeres, ya que el orden simbólico se ha dotado de supremacía y poder es un atributo a lo que representa masculinidad. De esta forma, la sororidad permite enfrentar el fenómeno de la envidia entre mujeres, que es una de las formas de violencia horizontal de género.

Análisis desde una perspectiva de género

Permite analizar las diferentes formas de discriminación y violencias perpetuadas desde el sistema patriarcal sobre las mujeres, teniendo en cuenta la variable sexo y las diferentes condiciones, situaciones y necesidades respectivas de las personas, adyacentes históricamente a otras formas discriminatorias: por etnia o clase social. La perspectiva de género devela, las diferencias, las inequidades, las desigualdades y las prácticas discriminatorias inmersas en nuestra cultura e instituciones de la sociedad.

Androcentrismo

Supuesto que coloca a los hombres como centro del universo, parámetro de estudio y de análisis de la realidad y experiencia universal de la especie humana. Confunde la humanidad con el hombre-varón. Es una forma específica de sexismo que se manifiesta sobre todo en la ocultación de las mujeres y en su falta de definición.

Violencia contra las Mujeres en el entorno educativo

La violencia de género en el entorno escolar, según la Unesco: es una expresión de los estereotipos y desigualdades por motivo de género existentes en todas nuestras sociedades, que se sigue perpetuando. Estas pueden ser de tipo físico, sexual o psicológico, manifestándose en forma de intimidación, humillación, acoso y abuso. Igualmente, se pueden presentar en la institución educativa, en sus alrededores o a través de la utilización de las tecnologías de la información (móvil o redes sociales), y las puede ejercer cualquier persona de la comunidad educativa.

 Es importante mencionar que para el caso de este documento, en especial nos interesa trabajar las violencias de género que son contra las mujeres y la cual se define según la ley 1257 del 2008 así, “Por violencia contra la mujer se entiende cualquier acción u omisión, que le cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, económico o patrimonial por su condición de mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, bien sea que se presente en el ámbito público o en el privado”

Un ejemplo de violencias contra las mujeres se puede observar en el lenguaje sexista: “Por tanto, a través del lenguaje escrito, oral o visual se pueden configurar situaciones de discriminación y violencia de género” citado en (CLADE, 2015, pág. 21). En los ámbitos educativos persisten prácticas de uso de un lenguaje discriminatorio y no inclusivo, así como de materiales didácticos en el que se presentan en forma predominante personajes masculinos mientras que mujeres y niñas permanecen subrepresentadas. De igual manera se encuentran textos con imágenes sexistas y discriminatorias, e incluso la utilización de expresiones que descalifican a las personas sexualmente diversas.

Currículo oculto

Son aquellas expresiones, construcciones de pensamiento, valoraciones, significados y creencias que se dan en la cotidianidad de los espacios escolares, que construyen y determinan las relaciones entre hombres y mujeres, que se generan en las conversaciones informales o formales, en los diseños didácticos, metodológicos; parte de los imaginarios, ideas y percepciones que se han construido en nuestras subjetividades.

Violencias basadas en género

Se puede comprender como aquellas prácticas (acciones o conductas) que buscan atentar contra la integridad de una persona, sin importar el nivel, sustentadas en la idea de su pertenencia a un género (mujeres u hombres) o por no cumplir lo que se espera de este en el plano de lo social.

Incluye cualquier acto de maltrato físico, sexual, psicológico y/o económico contra una persona con motivo de su sexo, incluyendo actos de privación de la libertad, tanto en el ámbito público como privado.  Las Violencias Basadas en Género (VBG), y los actos de Discriminación se constituyen en graves violaciones a los derechos humanos, que obstaculizan la consecución de la equidad de género. En palabras del Secretario General de las Naciones Unidas (2006); esa violencia es inaceptable, ya sea cometida por el Estado y sus agentes, por parientes o por extraños, en el ámbito público o privado, en tiempo de paz o en tiempos de conflicto. Mientras persista no se puede afirmar que se han logrado progresos reales hacia la igualdad, el desarrollo y la paz.

El patriarcado

“En su sentido literal significa gobierno de los padres. Históricamente el término ha sido utilizado para designar un tipo de organización social en el que la autoridad la ejerce el varón jefe de familia, dueño del patrimonio, del que formaban parte los hijos, la esposa, los esclavos y los bienes. La familia es, claro está, una de las instituciones básicas de este orden social.

Los debates sobre el patriarcado tuvieron lugar en distintas épocas históricas, y fueron retomados en el siglo XX por el movimiento feminista de los años sesenta en la búsqueda de una explicación que diera cuenta de la situación de opresión y dominación de las mujeres y posibilitaran su liberación. En términos generales el patriarcado puede definirse como un sistema de relaciones sociales sexo–políticas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad interclases e intragénero instaurado por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva, oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos, ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia. Los estudios feministas sobre el patriarcado, y la constatación de que se trata de una construcción histórica y social, señalan las posibilidades de cambiarlo por un modelo social justo e igualitario.

El machismo

“Fenómeno sociocultural que exalta los valores masculinos, la hombría, la virilidad, el poder de los hombres, expresado con violencia, fuerza y, ante todo, la actitud de superioridad y dominio sobre las mujeres”.

Violencia por perjuicios

Aquellas que surgen en el marco de “un talante de hostilidad o predisposición negativa hacia lo percibido como diferente” (Gómez, 2007). Las violencias hacia personas que construyen orientaciones sexuales e identidades de género no hegemónicas o que son percibidos como tal pueden ser consideradas violencias por prejuicio. 

Derechos sexuales

Derechos sexuales o el derecho a la sexualidad hace referencia al derecho humano reconocido a expresar la propia sexualidad sin discriminación por motivos de orientación sexual. El derecho a la sexualidad reconoce el derecho a la libertad de orientación sexual de las personas y su diversidad, así como la protección de esos derechos sexuales. El derecho a la no discriminación es la base del derecho a la sexualidad, pero está estrechamente relacionado con el ejercicio y la protección de otros derechos humanos fundamentales.

Derechos reproductivos

Son un conjunto de derechos relativos a las decisiones sobre la propia vida reproductiva de manera libre e informada y ejercer el control voluntario y seguro de la fertilidad, libre de discriminación, coerción y / o violencia. Implica el derecho a disfrutar de los niveles más altos de salud sexual y reproductiva. En términos prácticos, es el derecho de toda pareja o de hombres o mujeres a decidir en forma individual, libre y responsablemente el número de hijos y los espacios temporales entre los nacimientos. Estos deben ser concebidos dentro del ámbito global de los derechos humanos y, de forma especial tomando en cuenta el derecho de las mujeres a su salud reproductiva. Esto significa considerar el derecho a la vida de cada mujer relacionado con no morir por causas evitables relacionadas con el embarazo o el parto, así como su derecho a la integridad personal, libre de una vida de violencia y de la explotación sexual; su derecho a la intimidad y la vida privada; el derecho a la igualdad y la no discriminación por razones de género; el derecho al matrimonio y a fundar una familia; el derecho a la educación, que incluye la de carácter sexual y reproductiva; el derecho a la información adecuada y oportuna en todos los campos de su vida; el derecho a modificar las costumbres discriminatorias contra la mujer; y, el derecho a disfrutar del progreso científico en el área de la reproducción humana, que incluye el derecho a no ser objeto de experimentación en ese mismo campo. En resumen, se trata de una visión integradora del derecho a la “salud reproductiva”, que no se limita solamente a los aspectos individuales de la mujer o de la pareja, sino que se amplía en el espacio social y cultural en que se desenvuelven, para de ese modo aspirar a procrear en un ambiente de mayor seguridad individual y colectiva.”

Derechos sexuales y derechos reproductivos

El Ministerio de Salud y Protección Social considera la sexualidad como una dimensión prioritaria en el curso de la vida de las personas. Se espera que su ejercicio se enmarque en la práctica de los Derechos Humanos y la garantía de los derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos. En Colombia aún tenemos muchas problemáticas asociadas a la sexualidad y a la reproducción, pero cada vez más el Estado, las instituciones y las políticas que se desarrollan tienen avances importantes en la comprensión de las diferentes miradas de la sexualidad y sus abordajes. Esto se refleja en la incorporación de los enfoques de género, derechos y diferencial como aspectos esenciales para el logro de una salud sexual y reproductiva plena, segura, digna y responsable para todas las personas en Colombia. 


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